Todos los que hayan jugado a Vampiro seguro que han tenido alguna vez este dilema: ¿de qué hacemos la campaña? ¿Oscura o Mascarada? Al final se hace lo que prefiere la mayorÃa de los jugadores (o lo que prefiere el máster, si se trata de un máster algo dictador) y listo. Para los que no sepáis de qué estoy hablando sólo tenéis que saber que la “Edad Oscura” es la ambientación del juego de rol Vampiro en el siglo XII (Edad Oscura) , mientras que “La Mascarada” es la ambientación en el mundo actual(Edad Contemporánea).
El caso es que las experiencias que he tenido dirigiendo y jugando a Vampiro me dicen que un porcentaje bastante mayor de los jugadores prefiere la época actual al Medievo. Esto podrÃa tener una explicación muy lógica si pensamos que para ellos es más fácil interpretar a un ser (vampiro o mortal) que viva en su misma situación histórica o incluso geográfica. El problema viene cuando te das cuenta de que no es esa la razón de su elección.

A mucha gente cuando juega a rol hay algo que le atrae más que cualquier otra cosa: tener poder y decisión para hacer cosas que en la vida real no pueden ni imaginar. Asà pues, si a alguien “sediento de poder” le dices que tiene la opción de ser un vampiro inmortal en su ciudad natal en esta época, su cabeza empezará a maquinar retorcidos planes a velocidad alarmante. Cosas que siempre le han apetecido hacer, enfrentarse a situaciones y personas con la seguridad de que va a salir ganando, en definitiva, ir por la vida pisando fuerte sintiéndose el rey de la calle. Efectivamente, un vampiro en la edad actual es algo asÃ, un ser al que poco o nada asusta (aunque no deberÃa ser asÃ) y al que muy pocos pueden decirle lo que debe o no debe hacer.
Por otro lado, un vampiro en la Edad Oscura lo tiene un poco más difÃcil. Estamos hablando de una época de fuertes creencias religiosas, de miedo y superstición, donde la Inquisición parte el bacalao y el campesino más humilde del pueblo puede albergar una Fe suficiente como para alejar o dañar a cualquiera de los jugadores. Hay pocos lugares donde esconderse de la luz solar y del fuego de las antorchas, y las caminos son un buen lugar de caza para los hombres-lobo. El peligro y la tensión están servidos.

Asà que, una vez presentadas las dos posibles situaciones al jugador, viene la parte dura: la mayorÃa (repito, desde mi experiencia) se quedan con la primera. La filosofÃa de un jugador de rol no suele ser muy variada, los hay que disfrutan haciendo gala de su poder y los hay que disfrutan interpretando y viviendo la historia creada por el máster. Más allá de estos dos arquetipos no hay mucho más donde elegir, pequeñas variaciones de uno de los dos, o tal vez una mezcla de ambos.
En cualquier caso, el objetivo de este artÃculo no es culpar ni meterse con los jugadores de Vampiro: La Mascarada ni mucho menos, sino animar a todos, tanto a los jugadores curtidos como a los novatos, a que prueben las delicias y penurias de sobrevivir en el Medievo Oscuro. Si estáis pensando en empezar a jugar a este juego, mi recomendación es clara: probad primero la Edad Oscura. Y ya habrá tiempo de convertirse en el rey de la calle.
Me senté en la butaca con la idea de que verÃa una pelÃcula de fantasÃa algo triste. Lo que no sabÃa es que El laberinto del fauno es un auténtico dramón sobre la posguerra e impresentables persiguiendo maquis; una lacrimógena sucesión de injusticias adornada por las apariciones menos frecuentes de hadas, faunos y seres con ojos en las manos.
Con esta introducción se puede suponer que la pelÃcula no me gustó, pero no es asÃ. Lo cierto es que no suelo soportar las pelÃculas que narran tragedias reales porque, asà como evito las pelÃculas asiáticas de terror, no me gusta ir al cine a pasarlo mal. Sin embargo, salà de la sala -aparte de con un nudo en la garganta- admirada por el enfoque que Guillermo del Toro le ha dado a la fantasÃa presente en la pelÃcula. Los seres mágicos no son simpáticos, ni siquiera traviesos o misteriosos: son siniestras criaturas habitantes de un mundo oscuro y antiguo, separado del real sólo por la incredulidad del observador. Los monstruos no son dragones o criaturas peludas de aspecto amigable: sapos gigantes y seres antropomórficos y pellejudos nos transportan al fascinante mundo de la grima mientras nacionales y rojos se matan en el bosque, sin dejarnos respiro entre un mundo y el otro e impidiéndonos discernir cuál es la realidad.
Ofelia, una niña obsesionada por la magia y la fantasÃa, viaja a una casa de campo con su madre, quien está a punto de dar a luz, por orden de su nuevo marido, un capitán del bando nacional que desea que su hijastro nazca donde él se encuentra. Se nos presenta al malo de la pelÃcula con su primera frase: el capitán es un auténtico cafre machista, egoÃsta (y demás -istas asociados) que no dejará de perpetrar salvajadas hasta el final de la pelÃcula. Ofelia se refugia en un mundo mágico al que le introduce un fauno, un arcaico espÃritu de la naturaleza que le revela que ella es la encarnación de la princesa del
mundo subterráneo, que escapó de su reino y perdió su memoria y su derecho a regresar. Ofelia deberá demostrar que es la princesa -lo que acepta encantada y con naturalidad, dadas las circunstancias en las que se encuentra- superando tres pruebas, a cada cual más arriesgada, que trasladan una magia siniestra y desagradable a la casa del capitán. El mundo de fantasÃa presente en el filme no es un mundo lógico y etiquetado: las criaturas tienen un pasado que desconocemos, y sólo la música nos traslada un poco a los tiempos en los que estos personajes eran completos y más reales que la propia guerra civil.
No recomendable para momentos de bajón, El laberinto del fauno consigue, con gran maestrÃa, trasladarnos a la frontera del realismo mágico, al lugar donde fantasÃa y realidad se funden y nos dejan a nosotros la elección de ver lo que es difÃcil de creer. La historia nos dice que la guerra civil fue real, pero el cuento de Ofelia y el fauno es tan real como nacionales y maquis: depende de nosotros decidir si la princesa existió o si fue sólo la fantasÃa de una niña expuesta a la más cruel de las realidades.
Los superhéroes nos han abandonado. El mundo ya no los quiere, no los necesita. Sus ideales están anticuados y la sociedad les ha dado la espalda sin remordimiento alguno. Pero no es algo casual.
Los denominados metahumanos, una especie evolucionada que se encuentra en auge, han sustituido por completo a los héroes de antaño, asà como los valores por los que luchan. No obstante, como humanos que son, sucumben con facilidad al deseo de poder y a las ansias de control y dominación hasta tal punto que se convierten en una amenaza para el mundo mientras la ONU se da cuenta de que ahora nadie puede detenerlos.

Kingdom Come representa el Apocalipsis bÃblico en el mundo de los superhéroes de la mano del genial Alex Ross (sin duda alguna uno de los mejores dibujantes de cómic del momento) y Mark Waid. Ambientada en un hipotético futuro del universo de DC (dentro de unos 25 años aproximadamente) la historia nos muestra el cambio de las vidas de Superman, Bruce Wayne o Wonder Woman al ser radicalmente marginados por el mundo al que tantas veces han salvado del desastre. Todos ellos ven el conflicto de los metahumanos desde un punto de vista diferente, y la maestrÃa de Waid en los diálogos hace totalmente creÃble cualquiera de las posturas a través de razonamientos coherentes ayudados por el increÃble realismo del dibujo de Ross.
Kal-El reúne de nuevo la Liga de la Justicia y se enfunda (canas incluidas) en sus viejos atuendos, mientras que Bruce se mantiene aparte porque ya no cree en él, ni en lo que pueda hacer por la humanidad. Mientras tanto, Lex Luthor toma sus propias medidas liderando a un selecto grupo de villanos…
Mi opinión personal es que este cómic se disfruta mucho más si se es conocedor del mundo de DC, aunque no es un requisito imprescindible.El simple hecho de ver las obras de arte que realiza Ross en cada página ya es un deleite para la vista y los diálogos son francamente buenos. De hecho, creo que es recomendable leer este cómic si no se es muy amigo de los superhéroes pero se quiere conocer algo sobre ellos, pues es sin duda una de las joyas de este género.