Asà describirÃa la pelÃcula “El Orfanato”, del director Juan Antonio Bayona, un filme de terror claramente comercial que si bien consigue mantenernos atentos durante todo el metraje, no abre ninguna puerta nueva al género.
La historia narra cómo Laura (Belén Rueda) vuelve con su marido Carlos (Fernando Cayo) y su hijo Simon a la casa donde se crió de pequeña con la intención de establecer una residencia para niños discapacitados. La casa cuenta con todos los elementos clave para representar el centro de terror principal: grandes dimensiones, varios pisos, antigüedad y situada bien lejos de la civilización. Una vez asentados en su nuevo hogar, empezamos a conocer los juegos de Simon, cuya principal actividad es relacionarse con sus amigos imaginarios, hecho al que Laura y su marido quieren quitar importancia por tratarse de cosas de crÃos. No obstante, los juegos de su hijo cada vez se van haciendo más intensos y “reales”, hasta que Laura comienza a preocuparse y empieza a introducirse en la fantasÃa de Simon.
La cinta está francamente bien rodada, con una fotografÃa y unos escenarios muy preparados que ayudan a entrar en la atmósfera que el director quiere crear alrededor de su historia. Tal vez se perciban altibajos a lo largo de su proyección,
dado que hay diferencias importantes de intensidad en muchas escenas de la pelÃcula, pero en general el interés se mantiene a flote. En cuanto a los intérpretes, creo que Belén Rueda hace un papel sensacional y sin duda lleva todo el peso del filme a sus espaldas a través de una convicción en su personaje que bien merecerá el Goya a mejor actriz. No puedo decir lo mismo del resto de actores que no transmiten nada más allá de su propia aparición en escena. Fernando Cayo se queda bastante corto y en ningún momento resulta muy expresivo, pese a que oportunidades no le faltan.
Seguramente esto tenga bastante que ver con el hecho de que el guión tiene algún que otro agujero insalvable, como por ejemplo la ausencia casi absoluta de profundidad en cómo afecta a la relación de Carlos y Laura la desaparición de su hijo.
En cuanto a los minutos de Geraldine Chaplin se puede decir que resultan a la vez graciosos y extraños. Las escenas de la médium se tornan interesantes al principio pero dejan bastante que desear en cuanto a la resolución de diálogos que se mantiene en las mismas. Aun asÃ, la elegancia que otorga la presencia de esta actriz al filme es en mi opinión, indiscutible.
Por último, cabe destacar que el trabajo de este director está claramente influenciado por ciertas pelÃculas, lo cual no es negativo en absoluto, pero sinceramente espero poder ver dentro de unos años un estilo más personal. El Orfanato se alimenta no sin cierto descaro de captura de ideas y guiños a filmes como “Los Otros”, “Viernes 13″, “Polttergeist”, “The Haunting” o “E.T”. pero siempre de forma magistral.
En conclusión, es un filme que ofrece entretenimiento de calidad a cambio de no mostrarnos nada especialmente original, pero que sin duda representa un fabuloso comienzo para la carrera de este joven director.
La victoria de Kimi Raikkonen hoy en Interlagos debe servir para mucho. Lejos de forofismos, predilecciones, favoritismos compatriotas y otras actitudes que tanto abundan en este deporte, si hay algo claro y objetivo tras este circo de temporada es que Ferrari y Kimi Raikkonen se han llevado los dos tÃtulos mundiales frente a un McLaren que ha tenido el mejor coche de la parrilla y a dos de los tres mejores pilotos actuales.

Uno de ellos, reciente campeón de dos mundiales consecutivos, fue contratado a base de talonario para ganar el siguiente, y contra todo pronóstico, a mitad de temporada los mismos que firmaron los billetes se arrepintieron de su elección. HabÃa un gran motivo detrás: las cosas estaban saliendo infinÃtamente mejor de lo esperado con el rookie del equipo, Lewis Hamilton, un piloto fuera de serie que venÃa de ganarlo todo en categorÃas inferiores y que parecÃa no perder el ritmo en la categorÃa reina. Era demasiado tentador. Si ese gran piloto inglés, durante tantos años apadrinado deportivamente por McLaren, lograba el tÃtulo mundial el año de su debut, la gloria para el equipo y para su máximo responsable deportivo, Ron Dennis, serÃa incalculable.
La apuesta se hizo. Y precipitadamente. Hoy la fortuna y los errores han dictado sentencia. Lejos de ganarlo Ferrari, que bien lo merece, McLaren ha perdido un mundial que tuvo en sus manos durante mucho tiempo. Lo tuvo y no lo retuvo por no saber gestionar sus recursos, por no saber poner cada cosa en su sitio y dar a cada cual su merecido. La crisis interna vivida durante este año ha desembocado en las peores previsiones, y ha llegado el momento de ser consecuentes. Si un empleado falla, su jefe debe actuar sobre él. Y si un jefe falla, debe dimitir. Hoy Ron Dennis debe dimitir.
Últimamente ver el comienzo y final de una serie se está convirtiendo en todo un reto para el público. La estrategia consistente en estirar al máximo cualquier tipo de trama, por absurda que sea, está consiguiendo que una gran parte de las series se alarguen de forma innecesaria y terminen por sumergir al espectador en una marea de acontecimientos inconexos que desemboca en una pérdida absoluta del hilo argumental de lo que está viendo.
Tal vez una de las razones por las que recibà a “La habitación perdida” con los brazos abiertos fue precisamente saber que la serie, mini-serie en este caso, estaba terminada. Dirigida por Craig R. Baxley y Michael W. Watkins y protagonizada por el actor Peter Krause (Six feet under) consta de 6 capÃtulos de 40 minutos de duración cada uno.

El argumento se centra en el súbito cambio que sufre la vida del detective Joe Miller al encontrar por casualidad una llave que tiene la capacidad de abrir cualquier puerta que tenga cerrojo y trasladar a su poseedor a una misteriosa habitación de motel. Dicha habitación contenÃa además una serie de objetos de uso cotidiano, todos ellos con caracterÃsticas especiales, que ahora mismo se encuentran repartidos por el mundo en manos de gente de lo más variopinta. Tal y como cabÃa esperar, existen organizaciones que saben de la existencia de estos “objetos maravillosos” y cuyo objetivo es obtener poder a través de ellos. Mientras tanto, el protagonista se ve involucrado en esa lucha de forma involuntaria ya que la llave que posee es anhelada por muchos. Como toque dramático y mecanismo definitivo para que el detective quede atrapado en ese juego de persecuciones pierde a su hija pequeña en la habitación del motel, por lo que moverá cielo y tierra hasta encontrarla. Pese a que ésto último suene algo recurrente, la miniserie está dotada de una gran originalidad que el espectador sin duda agradecerá.
La interpretación de Peter Krause es buena, sin espectaculares actuaciones ni demasiados matices pero dándole en todo momento la credibilidad necesaria. Lo que más me convence es que no representa al estereotipo de detective duro a quien nada ni nadie pilla desprevenido, sino a una persona normal que, llegado el momento, es capaz de arriesgarse y sobreponerse a las adversidades. En cuanto al resto de actores podrÃa decirse que cumplen con su cometido. Siendo algo más crÃtico, los diálogos no están igual de trabajados en todas las escenas, dando lugar a frases planas repetitivas que al final pueden llegar a cansar. Aún asÃ, el ritmo de los episodios es tan alto a nivel de acontecimientos que es fácil quedarse atrapado en su historia y querer ver el siguiente capÃtulo lo antes posible. La puesta en escena está muy cuidada, demostrando que poco o nada tiene que envidiar a la industria cinematográfica, algo que cada vez es más común en las series actuales. Desde el primer capÃtulo hasta el último, consigue su objetivo: mantenernos atentos, entretenidos y con ganas de saber más. Y en ese aspecto no se le puede reprochar nada, porque el cometido de esta serie no es otro que ése, quedando fuera de su competencia otro tipo de temática profunda o que invite a la reflexión.
Nos encontramos frente a una mini-serie que tiene un comienzo prometedor, un nudo interesante y entretenido y un desenlace algo insÃpido. Y es que el final es polémico en todas sus facetas, por mi parte creo que una serie de tan corta duración no puede concluir de esa manera, dejando tantas preguntas sin respuesta, algunas de ellas vitales para entender la propia historia. Pero viendo el panorama actual de series, podemos ir acostumbrándonos, pues parece que dejar al espectador con la eterna incógnita forma parte de la dinámica de los guionistas de hoy en dÃa.
Recomendable 100%.