El otro dÃa un amigo me sorprendÃa con un dato revelador: cerca del 90% de los reproductores-mp3 que se venden en EE.UU. son de la familia iPod. Tal vez no esté de más aclarar que los iPod son los reproductores-mp3 que fabrica Apple, una de las empresas tecnológicas más envidiadas del momento. Desconozco si la fuente de la noticia es del todo fiable, pero incluso en el peor de los casos todo me hace pensar que la cifra real no puede andar muy lejos.
No pretendo descubrirle a nadie que la presencia de Apple en el mercado tecnológico estadounidense es abrumadora, pues para darse cuenta de eso basta con ir al cine y fijarse un poco en el atrezo de las pelÃculas americanas. Lo realmente sorprendente es que este mismo fenómeno expansivo se está produciendo en España a un ritmo alarmante. A oÃdos de un usuario corriente tal vez este hecho diga poco; quizás que Apple es una gran compañÃa y que ha sabido fabricar y vender su reproductor mejor que nadie. Y es cierto, porque los números asà lo dicen. Pero yo quiero llegar un poco más allá: pensad, queridos drugos, en la publicidad que consigue cada manzana que hay grabada en los iPod de este paÃs. Apple siempre ha sido una marca consolidada en EE.UU., pero aquà no. Y ahora lo está consiguiendo, lo está logrando gracias a uno de los productos más rentables de los últimos años. La gente sabe que el iPod es de Apple, y que Apple fabrica otras cosas además del iPod. Eso es lo realmente importante: que una vez inyectado el virus, su expansión es sólo cuestión de tiempo.
Espero sinceramente que asà ocurra. Históricamente el mercado de Apple han sido los ordenadores y su sistema operativo MacOSX, competencia del omnipresente Windows de Microsoft. Si Apple se lo propone, lo tiene más fácil que nunca para que en España se sepa que existen alternativas a Windows, algo siempre deseable por evitar aquello del monopolio. Son ya muchos años de ignorancia, de no saber siquiera que puede haber alternativas para lo que muchos ven como parte intocable de su ordenador. Si las cosas cambian, la gran noticia no será que Windows se utilice menos, sino que la gente sepa que puede elegir. Y eso es bueno para todos.